ENCUESTA CEP - ELECCIONES PRESIDENCIALES


A pesar de que un querido amigo no le da crédito alguno a la encuesta CEP, no podemos negar que su última presentación ha movido el escenario para los distintos equipos de campaña, como así también, ha condicionado la comunicación sobre las próximas elecciones. En esta dirección, el escenario post encuesta CEP está marcado por la emergencia de expectativas, especulaciones y evaluaciones que acrecientan y dinamizan la comunicación sobre este futuro evento. Ante este escenario quiero tratar y mencionar algunos de los elementos que se desprende de la encuesta CEP.

En primer lugar, la encuesta reafirma que la elección para la derecha volverá a tener un carácter traumático. El jueves pasado aparecieron nuevamente los fantasmas de Lavín y Piñera. El cuadro del futuro de la campaña es crítico y con un extraordinario grado de complejidad. La encuesta parece reafirmar que Sebastián Piñera, después de cinco años de una permanente campaña presidencial, no ha logrado consolidar una mayoría que indique que puede ser efectivamente el próximo presidente de Chile. Más aun, pareciera haber tocado techo en su adhesión electoral. Tengo la impresión que es un elemento estructural de difícil pronóstico para la derecha. Al parecer la derecha necesitará de su propio MEO para ampliar su conexión con la sociedad chilena. Necesita dejar atrás su propia condición de transición.

Puede haber variadas explicaciones para este fenómeno, pero en mi opinión la condición del candidato aliancista presenta tres problemas. Primero, la población tiene una notable desconfianza sobre el mismo. El liderazgo que ejerce parece ser insincero, lejano, insensible y oportunista. El incidente de la Pintana sigue penándole, como así también, lo lento que se desprendió de sus empresas (aun posee algunas). Un segundo factor radica en el desempeño de sus equipos de campaña y que están compuestos por los mismos asesores que ya han perdido dos campañas presidenciales. Algunos dirigentes de la derecha lo han advertido. Los integrantes de estos equipos parecen estar desgastados y faltos de ideas. Un tercer factor es el desempeño de los partidos de la derecha. No lo han hecho bien. En efecto, han perdido la hegemonía crítica sobre aspectos más ventajosos, de acuerdo a su propio discurso, como ha sido la corrupción en el sistema político. Los casos de los diputados Errazuriz y Dittborn otros son evidencias de que los partidos de la alianza no están fuera de la clase política. Piñera corre el riesgo de ver equipos y comandos en desbandada. En la UDI ven con especial preocupación cómo van perdiendo su hegemonía en los sectores populares. Los próximos meses serán claves y Piñera deberá ir más allá del simple desprendimiento de su canal de televisión (si es que lo hace). El desafío es estar cerca de la gente, con un relato creíble de sí mismo y un liderazgo confiable.

El caso de MEO es de dulce y agraz. Lo dulce es constatar que efectivamente logró pasar la barrera de los dos dígitos y posicionarse en la contienda electoral a pesar de la hegemonía comunicacional de las dos grandes coaliciones. Es un logro tener 13 ó 15 puntos en un sistema político cuya dirección ha sido la constitución de dos grandes bloques y la eliminación de la competencia. Lo amargo es constatar que está lejos aún de los 20 puntos. MEO tiene problemas de fondo. En primer lugar no es conocido en sectores rurales y comunidades más pequeñas del país. En un país chaquetero de los más jóvenes la edad juega en su contra, especialmente, en un padrón electoral envejecido. Lo segundo, su crítica contra la partidocracia concertacionista tocó techo. Ahora debe ir por una crítica y propuesta que se acerque al ciudadano que no está interesado en las andanzas de Escalona en el PS. El desafío de MEO es ganar votos con una campaña que vaya más allá de la crítica a los partidos. Para esto puede aprovechar su ya esbozado programa político y su positiva evaluación como actor político (aunque también debe asumir que su figura genera rechazo). En este sentido, la clave es que junto a la critica a los partidos políticos y a sus elites, MEO necesita encarnar un sentido político que le brinde seguridad económica y protección social al electorado.

En el caso de la concertación la encuesta CEP me permite confirmar algunas afirmaciones que he compartido con algunos amigos. Desde hace varios años sostengo que la concertación es una realidad sociológica y de ahí su fortaleza. Es un modo de estructuración de la sociedad chilena y que descansa en sus formas de liderazgo, constitución de redes sociales, clientelismo social y una ingeniería de la protección social que se ha desplegado de manera efectiva en el país. El efecto de billetazos, bonos, subsidios, red de funcionarios y lógicas clientelares de la protección social son un cóctel demasiado contundente cuyo resultado es una “gobernabilidad ilusionista”. Además, esta condición se construye en paralelo a los partidos de la concertación. Por esto mismo, el porcentaje de Frei se explica más por esta condición que por la posible brillantez de su campaña. De hecho, en las últimas semanas, incluso durante la realización de la encuesta, Frei había estado errático, su equipo de campaña no había podido definir la “agenda”, sus equipos tenían muchos conflictos y el Partido Socialista se debatía en una fuerte confrontación interna.

Otro resultado. La encuesta CEP ha confirmado una vez más que la Izquierda Extraparlamentaria no existe como movimiento social ni político. Ha terminado por desaparecer sin ser capaz, en 18 años, de construir una alternativa y discurso creíble sobre el cambio y la igualdad en Chile. Más allá del binominalismo, son sus propios errores los que han condenado a este sector de líderes políticos y colectivos a una lenta agonía y sin retorno. El conservadurismo de izquierda, la falta de realidad política, el sentido delirante de sus líderes, especialmente en lo político, y el encapsulamiento de la misma en realidades sociales parciales, como es la política universitaria, le ha terminado por pasar la cuenta. Lo característico de estos sectores ha sido una mínima vinculación con tejidos sociales, como son los trabajadores y sectores poblacionales, y una retórica ritualista acerca de los movimientos sociales. Salvo el PC, que ya tiene clara su agenda y ha abandonado este sector, el resto se conformará con disidentes socialistas y esperarán que se calmen las aguas para, más de alguno de ellos, ingresar al conglomerado de lotes del partido socialista.

Algunas consideraciones finales. ¿Cómo sobrevivió Frei a un mes de campaña, él último por cierto, en donde todo salió mal y en plena encuesta CEP? Una posible respuesta es algo a tener en cuenta para estudios acerca de la concertación y estos cuatro gobiernos. Ni los más optimistas asesores de Frei esperaban el resultado obtenido y él mismo expresa que la concertación tiene sus posibilidades intactas para alcanzar un quinto gobierno. Su base sustantiva es esa realidad social y política que ha construido la concertación en las ultimas dos décadas. Sin embargo, no todo es dulce para Frei y su comando. Primero, hay incertidumbre respecto de qué hacer con el electorado cercano a MEO. Las preguntas son varias ¿éste electorado votaría por Frei en segunda vuelta? MEO ha dicho que personalmente él lo haría, ¿la concertación hará concesiones a este electorado? Si lo hace ¿en qué dirección?. Segundo, la mayoría de este electorado es cercano a la concertación pero crítico en sus procedimientos. Es un electorado más informado y que conoce de los desaciertos de la gobernabilidad concertacionista. Por otra parte, es un electorado en donde se marca el elemento generacional. Finalmente, si MEO logra construir una idea de sociedad que implique ampliar su discurso político mas allá de la crítica a la partidocracia, Frei deberá poner bastante más de lo que ha hecho hasta ahora.

1 comentarios:

Anto dijo...

Hola Rodrigo, gracias por la reflexión. Me gustaría comentar sobre lo siguiente. El gran atributo de MEO es que podría elevar el % de electorado. Creo que una figura como él, de papel o de cartón, levantado por la prensa o por detractores de la concertación, podría interesar a un público joven para apoyar su candidatura y eventualmente votar por él. Esos jóvenes y no tan jóvenes son la expresión de que algo huele mal en el gobierno y que la mesa hace rato tiene a los mismos invitados y los mismos platos. MEO ha puesto un nuevo plato, en el que muchos han estado pensando si probarlo (inscribirse)...., total? qué se pierde, si en las últimas elecciones si el plato no gusta volvemos a lo más tradicional, lo más conocido y seguro; el plato de la concertación.