En una tarde mágica, en el año 85, Carlos Humberto Caszely, el de las apariciones fantasmales como tantas veces relatara Pedro Carcuro, se zambulló en el area chica, una de las oficinas de su empresa, y conectó el balón para derrotar al portero ecuatoriano. En su vuelta a la selección, el chino Caszely había salvado la taquilla y le daba un aliento más al equipo nacional para llegar con posibilidades al último partido con Uruguay en Montevideo. Caszely es uno de los más grandes referentes para entender que es el nueve chileno. Regateador, de pique corto explosivo y gambeta corta endiablada, para luego tirar la larga y definir. Eximio amagador en el area y delantero con personalidad para gerentear el area rival su habitat natural. Sin gran altura, pero firme para aguantar la marca de los defensas centrales, Caszely es parte de una estirpe propia y unica para el futbol chileno.
En el ultimo partido de la selección fue una vez más titular el ultimo gran nueve chileno. Valiente e inteligente, hábil con el balón, extremadamente habíl, una rareza en el nueve de esta parte del continente, que casi siempre solo tiene lugares reservados para arietes o centro foward altos y fornidos. Suazo, en cambio, tiene los rasgos de Caszely y ahora que tengo videos puedo decir también de Landa. Endemoniado en el pique corto, aguantador de las cargas que ejercen los centrales, bravo como Carlos Campos (tal como lo definiera mi abuelo). El delantero de San Antonio nos ha entregado algunos de los más bellos goles de las últimas décadas. Un remate de casi mitad de cancha, igualando al matador, y marcando uno de los mejores goles que algún seleccionado chileno le haya marcado a Brasil (lastima que coincidió con el Puerto Ordazo, po eso ha pasado al olvido).
A Caszely y a Suazo los hermana el hecho de ser parte de una herencia genética del futbol chileno. Casos únicos y formatos de futbolistas tan singulares. Y también les une el ser las victimas de la bipolaridad del hincha del futbol (ahora ya no armado con yoqui y cojin, sino con parrilla, cuchillo y tenedor). Cada país tiene su puesto en donde la hinchada descarga su ira o su alegría. Por ejemplo, en Perú los mediocentros viven bajo permanente escrutinio popular y bajo las sombras de Cubillas y Cueto. Cuando el equipo no anda los primeros que son humillados son los volantes peruanos. Los ejemplos más cercanos son el Chorri Palacios, brillante jugador, y Solano, notable tiempiesta. Los peruanos llevan casi 35 años comiéndose a sus volantes. En Argentina celebran y humillan a los porteros. Son dioses y bestias. En Chile la víctima favorita son los nueve. Como son escasos, los Suazo y los Caszely, en ellos depositamos la gloria y la frustración. Así Carlos Humberto pasó del "se pasó se pasó", coreado por más de 60.000 almas en el Estadio Nacional, al mayor descredito que haya sufrido un futbolista chileno luego de haber perdido el penal en España 82. Para Suazo, el que haya sido una de las figuras fundamentales en el proyecto Bielsa no le da nada para cubrirse de la mofa y acusación lanzada por el hincha de la parrilla y el futbol pagado cuando hoy la selección vive una transición.
Bueno, ya no hay vuelta atras. A Suazo le espera un camino tormentoso para sus próximos años en el fútbol. El mismo que recorrió el chino. Habrán momentos de gloria, pero también momentos en donde la hinchada fijara en él sus críticas. Más que el futbol, que tiene a Humberto, el hombre del planeta gol, entre los máximos representantes del nueve chileno, serán los hinchas los que le bajarán el dedo. Esperemos que Chupete logre mantener la vara alta para luego entregar la posta. Quienes queremos al futbol chileno sabemos que debemos esperar hasta que aparezca otro nueve chileno. Con toda seguridad, uno de ellos ya está llenando de gambetas y recortes, piruetas y bravura, las miles de areas grandes que hay repartidas a lo largo de Chile. Ojalá que ese nueve, de cancha polvorienta, se arrime a la suerte y al profesionalismo. Así, nuevamente otro nueve chileno nos permitirá vivir la mágica gloria del facturador del area, otro nueve que sirva como gerente del area y del gol, tal como lo definió Caszely.
NR: Al matador lo dejamos por el momento fuera de la categoria "el nueve chileno". Seguimos en el debate para saber si responde a la naturaleza clásica de este tipo de delantero chileno o bien es otra novedad como la representada por Zamorano.
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viernes, noviembre 18, 2011
sábado, octubre 08, 2011
Chile - Argentina 2011 (4-1): Un mal comienzo
Un mal comienzo. Un equipo desordenado, ingenuo, mal preparado tácticamente y sin una clara dirección desde el banquillo. Más allá de los goles, explicados por errores, hay dos jugadas que sintetizan lo que pasó ayer. La primera es el primer gol de Argentina. Nunca en el proceso de selección, esto desde el partido con Suiza el 2007, en un partido oficial, Waldo Ponce había prentendido lanzar un tiro libre en las condiciones en las que lo intentó ayer. A casi 30 o 35 metros del arco rival y a unos 20 metros de su habitat en el campo. Nunca antes en el proceso de selección, con estos jugadores, la defensa se ordenó de manera tan precaria para resguardar la segunda pelota. No había previsión respecto de este hecho y lo que es peor ni siquiera conciencia de que podía ocurrir algo con un segunda pelota. Ese tiro libre fue pura improvisación y falta de dirección. En los terminos de clavito, esto solo puede ocurrirle a un equipo agrandado, soberbio y que esta paveando en el campo de juego.
Luego de perder el balón con un lazamiento muy mal ejecutado, Chile quedó mal parado. Argentina tomó la pelota y el jugador Di María tuvo tiempo para controlarlo y esperar que un posible receptor se ubicara en posición de gol. Su marcador de turno solo le miró y no intentó atacarle, sino que le esperó a pie firme en su posición. El defensor chileno sabía que estaba uno contra uno y con la linea defensiva descompensada. El jugador chileno asumión que en el desorden de ese momento atacar a Di Maria era un suicidio ya que si perdía en el uno contra uno nadie saldría a cortar a Di Maria. El central Ponce había lanzado el tiro libre y corría a recuperar su posición. Luego, por el sector contrario se desarrolla la segunda parte de la historia. Una vez que Argentina ha recuperado la pelota, Higuain comenzó su carrera de 72 METROS hacia la gloria. Si, corrio 72 metros para ubicarse en posición de gol. Su marcador, Vidal, quién corrió 40 metros, lo vio pasar y comenzó una carrera de persecucion. Cuando Vidal vio pasar a Pipita, este ya habia recorrido 30 metros. Una vez que pipita llega a su punto, Di María lanza un balonazo de 40 metros, Pipita controla y dispara, una vez que ha disparado, sólo en ese momento, arriva Vidal, quien se lanza desesperadamente para intentar cubrir el remate. El resultado final un gol. Sólo a un equipo que entra a jugar por jugar le pueden hacer estos goles. O cuando en la banca hay un técnico que no mira todos los factores del juego y su equipo navega sin rumbo y dirección. O también cuando un entrenador no puede orientar a sus jugadores proclives a perderse en el campo.
La segunda jugada representa todo lo contrario y es lo que el entrenador debe recuperar. Esta segunda jugada es un indicador de que aun quedan elementos sembrados en el proceso anterior. En este caso la jugada es en el segundo tiempo, promediando el mismo, y su protagonista Chupete Suazo. Chile se encuentra en posición de ataque con muchos jugadores, Argentina defiende igual con muchos jugadores y en el intento de entrar por el medio, Chile pierde la pelota, esto a la entrada del area argentina por el sector izquierdo del ataque chileno. La pelota lanzada entre lineas por Valdivia, para Suazo, es capturada por un jugador argentino. En un equipo desorientado, con jugadores perdidos en su rol, o bien desconociendo los elementos del proceso anterior, el resultado hubiera sido desastroso, otro gol. Sin embargo ocurrió que Suazo empiezó una carrera de 8O metros, desde la entrada del area rival hasta la entrada del area propia, y recuperó el balón perdido. Al contrario de lo que hace Vidal, es un carrera con sentido, ya que Suazo no persigue la pelota perdida sino a quien puede ser uno de los receptores finales de la misma en la jugada final que busca materializar el objetivo del gol. Como Suazo se encuentra concentrado y mantiene elementos del proceso anterior ejecuta mecánicamente un acto que permite controlar y superar el peligro. Para mi esto nos permite mantener algo de esperanza. Hay aun rasgos de disciplina táctica de aquel equipo que hace un año defendió sin ingenuidad nuestros colores en la copa del mundo, y que trabajó con solidaridad y seriedad,añadiendo luego su talento. Un hecho que no es trivial ni espontáneo. Vamos Borghi fijese un poquito en esta ultima jugada y deje las declaraciones para el final del camino, el paradero para ir a Brasil 2014.
Luego de perder el balón con un lazamiento muy mal ejecutado, Chile quedó mal parado. Argentina tomó la pelota y el jugador Di María tuvo tiempo para controlarlo y esperar que un posible receptor se ubicara en posición de gol. Su marcador de turno solo le miró y no intentó atacarle, sino que le esperó a pie firme en su posición. El defensor chileno sabía que estaba uno contra uno y con la linea defensiva descompensada. El jugador chileno asumión que en el desorden de ese momento atacar a Di Maria era un suicidio ya que si perdía en el uno contra uno nadie saldría a cortar a Di Maria. El central Ponce había lanzado el tiro libre y corría a recuperar su posición. Luego, por el sector contrario se desarrolla la segunda parte de la historia. Una vez que Argentina ha recuperado la pelota, Higuain comenzó su carrera de 72 METROS hacia la gloria. Si, corrio 72 metros para ubicarse en posición de gol. Su marcador, Vidal, quién corrió 40 metros, lo vio pasar y comenzó una carrera de persecucion. Cuando Vidal vio pasar a Pipita, este ya habia recorrido 30 metros. Una vez que pipita llega a su punto, Di María lanza un balonazo de 40 metros, Pipita controla y dispara, una vez que ha disparado, sólo en ese momento, arriva Vidal, quien se lanza desesperadamente para intentar cubrir el remate. El resultado final un gol. Sólo a un equipo que entra a jugar por jugar le pueden hacer estos goles. O cuando en la banca hay un técnico que no mira todos los factores del juego y su equipo navega sin rumbo y dirección. O también cuando un entrenador no puede orientar a sus jugadores proclives a perderse en el campo.
La segunda jugada representa todo lo contrario y es lo que el entrenador debe recuperar. Esta segunda jugada es un indicador de que aun quedan elementos sembrados en el proceso anterior. En este caso la jugada es en el segundo tiempo, promediando el mismo, y su protagonista Chupete Suazo. Chile se encuentra en posición de ataque con muchos jugadores, Argentina defiende igual con muchos jugadores y en el intento de entrar por el medio, Chile pierde la pelota, esto a la entrada del area argentina por el sector izquierdo del ataque chileno. La pelota lanzada entre lineas por Valdivia, para Suazo, es capturada por un jugador argentino. En un equipo desorientado, con jugadores perdidos en su rol, o bien desconociendo los elementos del proceso anterior, el resultado hubiera sido desastroso, otro gol. Sin embargo ocurrió que Suazo empiezó una carrera de 8O metros, desde la entrada del area rival hasta la entrada del area propia, y recuperó el balón perdido. Al contrario de lo que hace Vidal, es un carrera con sentido, ya que Suazo no persigue la pelota perdida sino a quien puede ser uno de los receptores finales de la misma en la jugada final que busca materializar el objetivo del gol. Como Suazo se encuentra concentrado y mantiene elementos del proceso anterior ejecuta mecánicamente un acto que permite controlar y superar el peligro. Para mi esto nos permite mantener algo de esperanza. Hay aun rasgos de disciplina táctica de aquel equipo que hace un año defendió sin ingenuidad nuestros colores en la copa del mundo, y que trabajó con solidaridad y seriedad,añadiendo luego su talento. Un hecho que no es trivial ni espontáneo. Vamos Borghi fijese un poquito en esta ultima jugada y deje las declaraciones para el final del camino, el paradero para ir a Brasil 2014.
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